viernes, 28 de abril de 2023

David Simmon, "Show me a hero" [2015]


Acabé "Show me a hero". Yonkers gris. La terca resistencia del mayoritario lado blanco clasemediano de la ciudad al proyecto de construcción en los solares de su territorio de viviendas públicas de protección oficial. La furibunda movilización vecinal, racista, clasista, movida por la querencia de homogeneidad pobladora, que no quiere compartir cotidianidad con lo que tilda de escoria social y que teme que sus propiedades se devalúen con el contacto de la pobreza, contra el inflexible Estado de Derecho: la sentencia que obliga a construir las viviendas de protección oficial está avalada por el estamento judicial y los resortes del Estado inexorablemente presionarán para que se ejecute Y también la biografía del malogrado político local: Nick Wasicsko, que se pasa toda la serie escuchando a Bruce Springsteen. 'Muéstrame un héroe, te contaré una tragedia'. Y una disección de la vida en los bloques de vivienda pobres de Yonkers, que habitan negros y latinos: por ahí se escucha el "Louder tan a bomb" y el "Welcome to the Terrordome" de Public Enemy y el "Rebirth of sick" de Digable Planets. Un drama político-burocrático que no figura entre las creaciones más esplendorosas de David Simmon.

martes, 25 de abril de 2023

David Simon, "Treme" [2010]


Ha sido extraordinario ver "Treme", la impresionante sinfonía urbana de una Nueva Orleans que tras la devastación del Katrina sobrevive y vive. La he disfrutado tanto como "The Wire", Baltimore quedó grabada en el recuerdo, o "Generation Kill", que para ser una potente producción audiovisual sobre asunto tan central como la invasión estadounidense de Iraq, no percibo que guarde tanta consideración: se podrá objetar que la visión de la guerra es occidental, que el periodista que vertebra la historia está empotrado en una unidad militar yanqui: si quieren la descomposición social de Bagdad vista desde la cotidianidad de una familia iraquí, acérquense al documental de Abbas Fahdel "Homeland (Iraq year zero)". "Treme" acerca una Nueva Orleans fascinante: la vastísima afición músical, la asombrosa tradición cultural y los refinamientos culinarios, y el cáncer de la corrupción, la criminalidad disgregadora y la digna resistencia superviviente de la población. La música guarda una centralidad tan radiante que he sentido incómoda, yo que me tengo por melómano, la ignorancia sobre el mundo del jazz. La cantidad de músicos que aparece es asombrosa. Como L.P. Everett, el admirable reportero de la tercera temporada, escudriñador de asesinatos policiales impunes cometidos en la confusión del recién arreciado Katrina, me veo en la ciudad del delta del Mississippi yendo a conciertos de Eyehategod y Goatwhore. He tardado demasiado en verla, pero la he disfrutado intensamente.

jueves, 20 de abril de 2023

David Simon, "La ciudad es nuestra" [2022]


David Simon vuelve a Baltimore en su última serie, "La ciudad es nuestra", que por deslucida, no deja de rastrear un asunto de máximo interés cuyo estiércol salpica a múltiples latitudes del planeta: el estrepitoso fracaso de la guerra policial contra las drogas. Un fiasco internacional incapaz de ser asumido consecuentemente por la dirección de los Estados implicados. Concretamente, "La ciudad es nuestra" se sumerge en las viciadas prácticas corruptas de una unidad policial de élite: el Grupo de Trabajo de Rastreo de Armas del Departamento de Policía de Baltimore. La estructura cimentada en los interrogatorios, de cuyas anécdotas se concatenan los flashbacks, resulta engorrosa, pero no desacredita el retablo de la impotencia de las instituciones estadounidenses para gestionar con honestidad un secreto a voces que recurrentemente, dígase otra vez, es necesario airear con la contundencia debida: el estrepitoso fracaso de la guerra policial contra las drogas. Incluso aunque no alcance esplendor, siempre bien David Simon.

viernes, 14 de abril de 2023

Agustín Pery, "Txalaparta" [2023]

Agustín Pery ha de odiar a los navarros, especialmente a los del valle del Baztán, joder, qué pedazo de cabrones ha hecho nacer en Maya, izerdi gorriz jantzita, aunque dejen que la suspicacia haga asentir al refrán: lo que Agustín dice de los Altoaguirre dice más de Agustín que de los Altoaguirre. "Txalaparta" es un desbarre macarra con ritmo endiablado y expresión hijaputa en que un mismo sextuplicado sargento Hartman ejerce aleatoriamente de policía nacional euskaldún, integrante de ETA, superjurru, barman, etxekoandre y tatuador. Iruña mon amour. Ekin es como un maldito concursante dopado de "Hermano Mayor", un adolescente desafiante, rencoroso y caprichoso, que escupe resentido a la cara de su pobre ama y traiciona satisfecho al madero zorrocotroco de su aita, Iñaki, El Inmortal de Secondigliano. Personaje basura central. Carnaza hardcore xxx. Gudaris brutos traidores, duros policías torturadores, adolescentes jarraitxus perturbados. A duras penas el oxígeno llega con la amistad entre Izaskun y Edurne. La dolce vitta gaditana. Sólo hay compasión para los antidisturbios caídos en combate, los emprendedores prístinamente honrados que son extorsionados y los pijos universitarios del opus apalizados. Por alguna razón jodida lo emparento con otro texto de otra pluma viperina de órbita periodística opuesta: "A las ocho en el Bule", sexo, drogas y kale borroka, de don Xabier Silveira. "Txalaparta" es un texto macerado en estiércol que he devorado con malsana diversión. Totally fucking out of control.

jueves, 13 de abril de 2023

David Simon, "The Deuce" [2017]


David Simon siempre asegura un nivel alto. "The Deuce" no será su mejor serie pero es también joya. Una inmersión naturalista en la industria del sexo del neoyorquino Times Square en los ruinosos lustros en que se proyectaba aquella renovación urbana afanada en expulsar a sus coetáneos moradores: proxenetas, prostitutas, vagabundos, yonkis, criminales, parranderos, bohemios, pornógrafos. Una década en que se redefinían los límites de la obscenidad mientras en sincronía la incipiente industria del porno abandonaba la clandestinidad, estableciéndose como lucrativo negocio y campo de batalla cultural. Hay mucha tela que cortar. La masculinidad protectora y depredadora de los chulos, la vulnerabilidad y la resistencia de las prostitutas, el surgimiento de grupos de apoyo a las trabajadoras sexuales, la disputa por una visión femenina en la dirección pornofílmica, las prácticas degradantes impuestas a las actrices en la industria, la fractura feminista en las guerras del sexo, el uso insidioso de la mortal epidemia del SIDA. Y suelten mierda certera los chicos Jot Down: es imposible no enamorarse de Abby, que además de ser extraordinariamente sexy, inteligente y compasiva, regenta el Hi-Hat en el maldito año de 1977, haciendo sonar en sus dependencias a Television, Ramones, Damned, Patti Smith, The Jim Carroll Band, The Modern Lovers o David Bowie. Incluso revela haber visto a The Velvet Underground durante su esplendor bananero, antes del meloso "Pale blue eyes". Es amargo, real talk, que, hija de ricos, decida sentar cabeza, retome estudios universitarios, cierre círculo colocándose en un prestigioso curro en una empresa probable que del ámbito financiero. Wall Street is War Street. Los feos nos comemos los mocos.

martes, 11 de abril de 2023

a este eterno verano

la última vez que me animaron a definirme políticamente, hace ya unos cuantos meses, dije que era un anarquista de izquierdas; lo de izquierdas lo añadía consciente del auge ibérico del libertarianismo, considerándome, en oposición clásica comunista, partidario de algunas cosas mínimas bien que mal defendibles: las libertades civiles, el seguro social, la preocupación por el otro, los restos cada vez más escasos del bienestar; últimamente, cuando hablo con amigos, suelo sincerarme: 'cada vez me cuesta más mantener el anarquismo', como si aflojado el ánimo por construir organización autónoma minoritaria, poco a poco fuera convirtiéndose en un asunto estrictamente libresco, histórico, literario o místico, una esperanza milenaria endeble o una visión inconsistente todavía hermosa cada día más difusa y lejana: fluido sólo queda el imperativo de adaptación superviviente, la dedicación fagocitadora, un vértigo apocalíptico o la constatación de la anarquía de lo real, un caos levemente organizado; he de reconocer que los locales idus de marzo de hace ya más de un lustro fueron fatales, pero aún más fatal se presenta la percepción de la atmósfera social actual, lo que escucho en los bares del barrio que cada vez piso menos o en alguno de los lugares de curro en los que echo las largas horas conteniendo la propia exasperación mientras se suceden las manías del enfado ajeno, además de la progresión de comentarios mezquinos, los desfogues de estupidez bruta, el constante 'quítate tú pa ponerme yo' o el 'hazme casito que soy el más listo'; se presenta otro día largo,