"No hay esperanza.
Sólo hay lucha permanente.
Ésta es nuestra esperanza.
Ésta es una primera frase, en el lenguaje
de la locura."
David Cooper ya empezaba su introducción de "El lenguaje de la locura" con una recriminación que recibiría de sus adversarios, 'se me acusará de minimizar el sufrimiento de la 'enfermedad mental' y de 'glorificar la locura como supercordura'', y cruda certeza que revela una certeza tirana, cuando en nuestra era, es más usual que el proceso desestructurador que manifiesta el discurso demente se estanque en un lodazal pringoso de culpa atormentada, o en la espiral paranoica de un delirio estéril, para finalmente quizá desahogarse y reconciliarse en la realidad dominante con las horas compradas a los confesionarios de psiquiatras y psicólogos.
"Lo que hay que hacer históricamente en nuestra sociedad es sacar la locura de cualquier contexto clínico, que no tiene ninguna función aparte de la represión y del control social, y encontrar su lugar en un mundo de creatividad universal. Esto implica una acción política. La enfermedad mental y la psiquiatría no pueden tener lugar en una auténtica sociedad socialista. Más que una analogía precisa, existe una lógica precisa que une la lucha de cualquier persona contra la alienación, por la plena expresión de la libertad y la autonomía, a la lucha de cualquier grupo, nación o clase oprimida."
(David Cooper, "El lenguaje de la locura", 1978.)
jueves, 27 de diciembre de 2018
lunes, 30 de enero de 2012
Doctor Deseo - Fugitivos del Paraíso [1992]
A medida que la cacareada crisis se agudice, los fugitivos del paraiso serán legión. No sólo el chaval de ojos tristes que quiere ser mujer, el preso que lleva pudriéndose años en prisión, la prostituta que querría vivir de otra cosa o el yonki destruido por el caballo. Serán aquel peón de almacén que usaba su salario para comprar juguetes técnicos en el Media Markt, aquel empleado de una estúpida oficina que aspiró a poseer dos viviendas para vivir de las rentas, el albañil que disfrutaba de sus vacaciones pagadas en la Costa del Sol, el becario que recibía la suficiente cantidad de dinero para hacer una ronda por los festivales musicales veraniegos, el obrero fabril que usaba su mensualidad para equipar su coche con todo tipo de complementos. Supongo que presenciaremos una generalización del arte de sobrevivir y una disposición a adaptarse a cuaquier nueva situación.
sábado, 28 de enero de 2012
Orchid "Chaos is Me" [1999]
Descifrar el orden que anuncia el caos. Penetrar en la armonía que se desprende en el ruido. Y quedar tranquilamente seducido por un ritmo furioso. Si tuviera que poner música a un punzante dolor, a una rabia desatada o a un amor degenerado en odio; si hubiera que elegir una banda sonora adecuada a unos tiempos sombríos, confusos y extraños, a una despreciable adaptación en un mundo vacío, consumido y degradado; si me dejaran elegir los sonidos del hilo musical del planeta tierra. Hoy ya ni bailamos, y mañana no habrá revolución. Los que detestamos estar odiosamente acomodados a estas podridas circunstancias, buscamos otros consuelos, también los necesitamos.
jueves, 26 de enero de 2012
Rafael Sánchez Ferlosio, "Mientras no cambien los dioses nada habrá cambiado" [2002]
(Rafael Sánchez Ferlosio, "Mientras no cambien los dioses nada habrá cambiado", 2002.)
miércoles, 25 de enero de 2012
Jaime Semprún y René Riesel, “Catastrofismo, administración del desastre y sumisión sostenible” [2011]
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