jueves, 13 de abril de 2023
David Simon, "The Deuce" [2017]
David Simon siempre asegura un nivel alto. "The Deuce" no será su mejor serie pero es también joya. Una inmersión naturalista en la industria del sexo del neoyorquino Times Square en los ruinosos lustros en que se proyectaba aquella renovación urbana afanada en expulsar a sus coetáneos moradores: proxenetas, prostitutas, vagabundos, yonkis, criminales, parranderos, bohemios, pornógrafos. Una década en que se redefinían los límites de la obscenidad mientras en sincronía la incipiente industria del porno abandonaba la clandestinidad, estableciéndose como lucrativo negocio y campo de batalla cultural. Hay mucha tela que cortar. La masculinidad protectora y depredadora de los chulos, la vulnerabilidad y la resistencia de las prostitutas, el surgimiento de grupos de apoyo a las trabajadoras sexuales, la disputa por una visión femenina en la dirección pornofílmica, las prácticas degradantes impuestas a las actrices en la industria, la fractura feminista en las guerras del sexo, el uso insidioso de la mortal epidemia del SIDA. Y suelten mierda certera los chicos Jot Down: es imposible no enamorarse de Abby, que además de ser extraordinariamente sexy, inteligente y compasiva, regenta el Hi-Hat en el maldito año de 1977, haciendo sonar en sus dependencias a Television, Ramones, Damned, Patti Smith, The Jim Carroll Band, The Modern Lovers o David Bowie. Incluso revela haber visto a The Velvet Underground durante su esplendor bananero, antes del meloso "Pale blue eyes". Es amargo, real talk, que, hija de ricos, decida sentar cabeza, retome estudios universitarios, cierre círculo colocándose en un prestigioso curro en una empresa probable que del ámbito financiero. Wall Street is War Street. Los feos nos comemos los mocos.
martes, 11 de abril de 2023
a este eterno verano
la última vez que me animaron a definirme políticamente, hace ya unos cuantos meses, dije que era un anarquista de izquierdas; lo de izquierdas lo añadía consciente del auge ibérico del libertarianismo, considerándome, en oposición clásica comunista, partidario de algunas cosas mínimas bien que mal defendibles: las libertades civiles, el seguro social, la preocupación por el otro, los restos cada vez más escasos del bienestar; últimamente, cuando hablo con amigos, suelo sincerarme: 'cada vez me cuesta más mantener el anarquismo', como si aflojado el ánimo por construir organización autónoma minoritaria, poco a poco fuera convirtiéndose en un asunto estrictamente libresco, histórico, literario o místico, una esperanza milenaria endeble o una visión inconsistente todavía hermosa cada día más difusa y lejana: fluido sólo queda el imperativo de adaptación superviviente, la dedicación fagocitadora, un vértigo apocalíptico o la constatación de la anarquía de lo real, un caos levemente organizado; he de reconocer que los locales idus de marzo de hace ya más de un lustro fueron fatales, pero aún más fatal se presenta la percepción de la atmósfera social actual, lo que escucho en los bares del barrio que cada vez piso menos o en alguno de los lugares de curro en los que echo las largas horas conteniendo la propia exasperación mientras se suceden las manías del enfado ajeno, además de la progresión de comentarios mezquinos, los desfogues de estupidez bruta, el constante 'quítate tú pa ponerme yo' o el 'hazme casito que soy el más listo'; se presenta otro día largo,
domingo, 26 de marzo de 2023
Yemi Bamiro, "Fight the Power: how Hip Hop change the World" [2023]
El documental, de cuatro episodios, ofrece lo que puedes esperar de una historia del Hip Hop comandada por Chuck D: una apertura de foco a las cuestiones sociales que rodearon su surgimiento y su desarrollo. El ascendiente de la conciencia negra en los años sesenta y setenta, "Fight the power" de The Isley Brothers, los inicios del Hip Hop en un violento Bronx que literalmente ardía, "The message" de Grandmaster Flash & The Fourious Five, la epidemia de crack en la era Reagan y los desastrosos resultados de la guerra contra las drogas, "Night of the living baseheads" de Public Enemy, la brutalidad policial, "Fuck the police" de NWA, el asesinato impune de Rodney King, la rabia ciega de los disturbios en Los Ángeles, "The Chronic" de Dr Dre, la supuesta glorificación de la vida gangster, la misoginia, "Ladies first" de Queen Latifah, la calamitosa lucha contra el crimen en la era Clinton, la cultura presidiaria, "It ain't easy" de Tupac Shakur, el 11 de Septiembre, la guerra de Afganistán e Iraq, el Katrina, la esperanza puesta en Obama, "Where is the love?" de The Black Eyed Peas, la persistencia de los crímenes policiales, Donald Trump, Charlottesville, Black Lives Matter, "We're gonna be all right" de Kendrick Lamar. Un extraordinario itinerario musical.
miércoles, 22 de marzo de 2023
Anari, "Demoliciones controladas" [2023]
Ha llovido mucho desde aquella hipnótica "Denbora", la primera canción que escuché de Anari, allá por el año 2000, en el "Independentzia 10 Urtez" de Esan Ozenki Records. Ya son muchos años escuchándola. Casi toda la vida. Desde el "Habiak", sin olvidar su disco homónimo, que lo adquirí presuroso tras quedar prendado de su tensa melancolía, hasta "Epilogo bat", el último largo que ha publicado. Habitualmente se me hace complejo explicar qué tipo de placer me atraviesa al conectar con una magia lírica similar, expresar, extensivamente, qué clase de consuelo recibo cuando acompaño un parejo viaje interior y me reconozco en algún ensueño íntimo, así que, generalmente, ventilo el asunto de manera pedestre diciendo que encuentro reconfortante enterarme de la existencia planetaria de gente afín: gente capaz de crear con la niebla belleza, con la angustia, alivio, peña capaz de iluminar, aunque sea tenuemente, la oscuridad. Inmensa ha sido la alegría al enterarme de que la insigne allende los siete mares Pepitas de Calabaza ha publicado "Demoliciones controladas", el libro en el que la propia Anari, en tensa labor de demolición y rescate, ha volcado a riguroso castellano sus letras: cerrado Musikazblai, no siempre fue fácil encontrar traducción. Bernardo Atxaga en el prólogo sintetiza con "Aingura hegodunak" la ruta lírica de Anari, un ancla con alas, el título del primer corte del álbum "Zebra", el que más vueltas ha dado en mis equipos reproductores. Todavía es mi favorito, todavía somos "Náufragos".
"Nuestros abrazos, nidos de angustia,
no protegen, ni aman;
solo ahogan.
Somos náufragos porque somos agua,
en la charca de la rutina
-sentir dolor no te da la razón-.
Nos salvamos
ahogando a quienes tenemos al lado."
viernes, 17 de marzo de 2023
fuero de Logroño
siendo un lector medio tirando a alto no doy a vasto con todas las lecturas pendientes, y también tendré que darle acelerón a las asignaturas de la uned y alcanzar por fin este año un nivel resultón en lengua no indoeuropea: por suerte llevo un par de meses en que he podido volver a permitirme largos ratos de biblioteca, honor y gloria, aun persistiendo la impresión de que no avanzo o avanzo muy lento, de que los rangos de interés son demasiado amplios y ya se sabe, el que mucho abarca poco aprieta: todas las lagunas no serán colmadas; básicamente así transcurre la rutinaria vida provinciana, poco prestigiosa, estable a trompicones, ortopédica, con un atractivo aliciente en la posibilidad periódica de ir caminando a la biblioteca para echar unas horas, cuando el eventual fragor de la supervivencia ampliada se rebaja a provisional supervivencia básica, con libros, y alguna curda por ahí los findes libres, pocos escarceos, full albums en youtube, pocas escapadas, ratos de Filmin, algún concierto, que para eso también se labura,
Suscribirse a:
Entradas (Atom)