miércoles, 30 de octubre de 2019

José Campúa, "Luctuosos sucesos revolucionarios en Asturias" [1934]


El 5 de octubre se conmemoró otro aniversario de la Insurrección de Asturias. Rosa Luxemburgo podría haberla considerado 'una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional', de cuyo tronco habría de florecer 'la victoria futura', como esa 'Semana de Espartaco' tras la que reinó el orden en Berlín: admirables y fracasados intentos de tomar el cielo por asalto. Una lectura interesante es el libro de Ignacio Díaz editado por Muturreko Burutazioak "Asturias Octubre 1934, La Revolución sin Jefes".
¡UHP!

"Las clases revolucionarias recordarán por siempre la Asturias roja de 1934, con un sentimiento de admiración y con el propósito de seguir su ejemplo hasta el triunfo. Aquellas iniciales horrendas a los ojos de la burguesía, UHP (Unión de Hermanos Proletarios), que los insurrectos grabaron en sus tanques toscamente fabricados, a cuyo grito cayeron acribillados miles de héroes, anónima grandeza extraída del fondo de las minas, son un guión de estrategia revolucionaria para el proletariado español y mundial."

(G. Munis.)

martes, 29 de octubre de 2019

David Fernández de Castro, "El Papus. Anatomía de un atentado" [2011]


El 20 de septiembre de 1977, un joven anónimo entregó a José Peñalver, portero del edificio, un maletín dirigido a la revista satírica El Papus. El paquete estalló en el rellano: mató al portero, hirió gravemente a la secretaria de la redacción y de forma leve a otras 15 personas. El consejo de redacción de la revista, objetivo del atentado, resultó indemne. El atentado fue reivindicado por la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista). Nadie fue condenado.

lunes, 28 de octubre de 2019

Tino Calabuig y Miguel Ángel Cóndor, "La ciudad es nuestra" [1975]


Los inmigrantes provenientes del éxodo rural fueron los protagonistas de la expansión del Madrid de las décadas del desarrollismo (1950-1972). La masiva afluencia de gentes provenientes del campo, despectivamente llamados 'los paletos de Madrid', sedimentó las periferias obreras, los barrios, en un proceso que comenzó con la autoconstrucción chabolista y con la autoorganización de algunos servicios públicos ausentes, y que estalló ferozmente en la década de 1970, en un vastísimo proceso político-urbano que configuró los polígonos de vivienda obrera. Los vecinos se organizaron de forma autónoma en asociaciones para resolver sus problemas: la precariedad de la vivienda, la carencia de infraestructuras elementales y servicios básicos, las complicaciones de movilidad, las remodelaciones urbanísticas indeseadas planeadas por la administración, etc. En este valiosísimo testimono audiovisual, dique de contención contra el olvido, vecinos del Pozo del Tío Raimundo, del Barrio del Pilar y de Orcasitas retratan la situación en que se encuentran sus barrios en ese año, 1975.

domingo, 27 de octubre de 2019

Pablo Larraín, "No" [2011]


El 5 de octubre de 1988 fue la fecha fijada por la Junta Militar de Gobierno chileno comandada por Augusto Pinochet para el plebiscito que debía decidir su permanencia en el poder hasta marzo de 1996. Y esta película aborda las vicisitudes, complicaciones, ambiciones de la campaña mediática lanzada por la Concertación de Partidos por el No. ¿Trucos de mercadotecnia aplicados a la comunicación política para vender una opción deseable? ¿o maestra exposición de las inmensas posibilidades de la alegría, de lo nuevo, de lo que está por venir y que ha de dejar atrás lo caducado, obsoleto, aborrecible? Lo que más me ha interesado: la distancia entre los representantes de la izquierda clásica, enquistados en los dolores de los fracasos pasados, y la voluntad ganadora del publicista, columna vertebral de la campaña, captor de ánimos y sentimientos, generador de sueños y esperanzas. Sufrir no arregla nada, expender sufrimiento no crea entusiasmo.
Este es el spot central de la campaña por el NO.

sábado, 26 de octubre de 2019

José Ángel Pascual, "La Batalla de Euskalduna" [1984]


"Con puntería precisa, con armas de artesano, se hacía caer la rutinaria lluvia de rodamientos sobre los escudos de los policías nacionales agazapados bajo el Puente de Deusto. Las cargas y los amagos de avanzar contra las puertas de la fábrica eran repelidos por los obreros encerrados. Apenas equipados con cascos y pañuelos para evitar el ácido de los gases se enfrentaban a los policías con una determinación que día a día se hacía más profesional. Durante dos meses los combates se sucedieron sin descanso: manifestaciones, cortes de avenidas, cargas policiales, intercambios de violencia nada simbólica. Fue una época dominada por el tiragomas y la bocacha, y en ocasiones por los cócteles molotov y el fuego real.
En Euskalduna la batalla comenzó en octubre de 1984. El conflicto, largo y pesado, hecho de negociaciones y movilizaciones concertadas, había comenzado hacía un año, a raíz de la Ley de Reconversión Industrial y de la posterior decisión de desmantelar el astillero. Pendía de un hilo el futuro y los medios de vida de 2.500 trabajadores, diez mil si se incluían los de las industrias auxiliares. Ni en Euskalduna ni en Bilbao, los intereses de UGT-PSOE eran tan fuertes como en otros astilleros. Europa, el Mercado Común, exigían el fin de las ayudas a la construcción naval; para los socialistas concentrar los «excedentes de empleo» en las fábricas más conflictivas era la estrategia políticamente más rentable.
Hartos, desesperados, al principio pequeños grupos, luego casi toda la plantilla acudían regularmente a su cita con la policía. Botes de humo, pelotas de goma, porras y escudos contra tirachinas, rodamientos y tuercas. La tensión y la lucha por la empresa tomada por los trabajadores creció en intensidad a cada jornada. El 20 de noviembre, impelida por las órdenes categóricas de Interior, los nacionales entraron al fin en los astilleros. Siguieron cuatro días de batalla campal protagonizados por la determinación de los obreros por recuperar la fábrica. Los combates se mantuvieron hasta la mañana del 24. Entre ráfagas de metralleta y persecuciones por el puerto, un trabajador, Pablo González, murió de infarto de miocardio, otro recibió una herida de bala y un tercero resultó con quemaduras graves en casi un tercio de su cuerpo. A pesar de la solidaridad de una parte significativa de la ciudad, de las movilizaciones sostenidas durante meses, de la violencia de los enfrentamientos, Euskalduna fue primero convertida en un astillero de reparación y luego clausurada en 1988."

(Emmanuel Rodríguez López, "Por qué fracasó la democracia en España. La Transición y el régimen del '78", 2015.)