miércoles, 31 de agosto de 2022

Robin Hessman, "My Perestroika" [2011]


Sin historiadores consagrados, ni narradores sabelotodo, este interesante documental nos presenta cómo a cinco moscovitas comunes, amigos desde los años escolares en época de Brezhnev, les afectaron los cambios sociales que se sucedieron tras la fallida Perestroika. Borya y Lyuba son dos profesores de historia que ven con preocupación la instrumentalización de la historia patrocinada por el ultranacionalismo de la era Putin; Andrei es un mediano y próspero empresario que mercadea con camisas de producción francesa; Olga, madre soltera, nostálgica de las certidumbres materiales soviéticas y atónita víctima del capitalismo mafioso de la era Yeltsin que segó la vida de su pareja, trabaja en una compañía de alquiler de mesas de billar; y Ruslan, un punkrocker antiguo intregante de la banda Naiv, viejo merodeador del "Moscow Rock Lab", sobrevive austeramente, despectivo hacia los hombres de negocios exitosos, tocando en el metro y dando clases particulares de banjo. Un curioso esbozo de la generación X moscovita.

lunes, 29 de agosto de 2022

un paseo nocturno por Barcelona

el solitario amargor de la noche me guía del Carmel al Arco del Triunfo, cruzando una desolada Gràcia, recorriendo un vacío Paseo San Juan -el aliento nocturno es tu sábana- indiferente, con los cascos puestos, enchufado al aparato reproductor de emepetreses -'The militia' de Gang Star, 'Transilvanian hunger' de Darkthrone, 'No time to cry' de Sisters of Mercy- perfilando las turbiedades de las opciones futuras, asumiendo agrio los errores cometidos, la absurda tristeza pasada -ya no eres el mismo, el que amó, el que se arriesgó- el asalto de los mil demonios que habitan los círculos -urrun maitasuna ta hurbil samina-, resbalo por el escapárate gotico hasta la Rambla, despectivo en los diferentes encontronazos con los seres urbanos de la madrugada -'I against I' de Bad Brains, 'She's lost control' de Joy Division, 'Hardcore' de Ideal J- el bastión imperial del sexo general, el decorado diseño ofrecido a la turba turista, las máquinas humanas expendedoras de latas de cerveza, el control policial de la calle -ciutat podrida ens portes la nit i la por ara que que ets adormida els carrers són plens de foc-, en el paseo Colón un control de alcoholemia, por la Barceloneta una cuadrilla de chavalas borrachas, veré el amanecer desde el mirador que esconde aquel horrible hotel de lujo -The Vicious 'Walking dead', Wipers 'Doom town', Siousxie and The Banshees 'Cities in dust'- celoso de la soledad -el sabor amargo del llanto eterno- la agua desventurada del Mediterráneo que se mancha de colores pálidos, el blanco transatlántico atestado de otra caterva de mirones zombis, el enorme galeón de mercancías presto para otra descarga en el muelle, las tempranas embarcaciones de pesca y recreo -aquí jo veig que el món se m'obre fred i terrible com la mort- ¿qué crímenes esconden sus profundidades? -Deafheaven 'Bring me to the water', Los Evangelistas 'La estrella', 'Abrázame' de Doctor Deseo- el salitre prueba mis labios, la sueva brisa marina, la estela anaranjada del sol navegando -...en las mañanas en las que temo la banalidad del día que viene como se teme a la cárcel...-

viernes, 26 de agosto de 2022

Frank Beauvais, "No creas que voy a gritar" [2019]


Una vez fracasado el proyecto conyugal, Alsacia será un lugar horrible para vivir. En región tan hastiante, abocado a una extrema soledad, el director transmutará en mórbido cinéfago, y, meticulosa terapia, confeccionará este diario fílmico de náufrago social, un mosaico encadenado de breves pecios visuales en que flotará la retahíla monótona de su discurso desencantado, mixtura de aristócrata desprecio por lo que sucede y compasivo autodesprecio por la vida quebrada, gobernado inapelablemente por el "I see a darkness" de Bonnie "Prince" Billy.

martes, 23 de agosto de 2022

viejos tristes días de resaca

vomitar, cerveza Estrella, vino del año, pipas Facundo, Filipinos, un gofre revenido, chocolate venenoso, manzanilla, cerveza Keler, vomitar, cuánta mierda podemos llegar a ingerir, fumar, un pitillo tras otro, fumar Winston, inhalar hasta la última calada, que se te quemen los dedos, fumar, fumar contra el poder, uno tras otro, 'la ceniza es decadencia / del claro beso de fuego', más antiácidos y menos Mallarmé, ardor de estómago, bicarbonato, Omeprazol, Almax, cualquier cosa, maldito ardor de estómago, rogar a la providencia consuelo, ya no tengo veinte años, la edad de Cristo, en la espiral de excitación-frustración cada vez son más breves las subidas y más pronunciadas las bajadas, uróboro, que alguien me ayude con el ardor de estómago, como soportar una cruz sobre la espalda, ¿cómo se llamaba ese nuevo producto milagroso que anuncian en televisión?, está cerrada la farmacia, vomitar, vomitar bilis amarilla, y quedarse bien, 'estar deprimido es una cobardía moral' es la frase más dura que he escuchado en los últimos meses,

sábado, 20 de agosto de 2022

ejemplares de fauna barrial

El Búlgaro

'todos los sindicalistas son comunistas o gitanos', el espontáneo entra con esplendor a la conversación; 'las cien familias que manejan el mundo son judías', la cosa se torna decididamente preocupante; '¿de qué país vienes?', 'Bulgaria', un algún país de más allá del telón de acero tenía que ser: 'en aquel entonces vivías amordazado, pero no se vivía mal, el gobierno suministraba educación, superior también, y sanidad gratuita', '¿en dónde trabajabas por aquel entonces?', 'en una fábrica de armas', 'maldición', ¿cómo torna un tipo tan rápido de furibundo filonazi a moderado crítico con el régimen soviético búlgaro?

El Hooligan

una mixtura de gerontocracia y de potestad que uno mismo se otorga para considerarse examinador, unos cuantos textos mal digeridos, otros tantos panfletos soporíferos, un triste olvido de lo que se hace experiencialmente en la vida cotidiana, la disociación entre teoría y práctica, una sobreidentificación con una serie de símbolos que ejercen como único sustento colectivo, la falta de preparación, la ausencia de comunicación directa, las ambiciones desmedidas mal disimuladas, y la incapacidad para resolver el diálogo de calle con quien no se ha empapado de los referentes confortables que otorgan autoridad: diría que por ahí vamos,

El de Mondragón

después de meses sin usar mis rudimentarios conocimientos euskérikos, los he empleado tímidamente en el bar de debajo de casa con un tipo de Mondragón, asunto que me ha alegrado: habré de reconocer que yo lo que quería era cantarle alguna estrofa de 'Aizkorak Zorroztu' de Fermín Muguruza eta Dut y que no ha querido extenderse demasiado en su conocimiento de la antigua lengua ibérica; por razones más o menos bobas de barra de bar, ha preferido contarme, con gracia elegante, un tipo interesante, la anécdota que le situó como objeto de deseo de uno de los integrantes de Locomía, no era cualquiera su pretendiente, quien con manifiesta lascivia le preguntó, '¿todo lo tienes tan grande como eres?'

El que me hablaba de Manuel Larramendi

a veces tengo conversaciones tan sorprendentes, como aquella de esa tarde, en la que el esporádico contertulio, destilando un acusado desdén por el euskera, cargaba contra la reactiva, o acomplejada, reivindicación de la lengua vasca esgrimida por el jesuita Manuel Larramendi en el siglo XVII, que el sacerdote andoaindarra llegó a confeccionar de su propia mano una falsa traducción de una placa de pretendido antiquísimo alfabeto, de los tiempos de la conquista romana peninsular, perseverar en el error es diabólico, en la que venía falsamente inscrito la consideración del euskera como idioma de la pura cristiandad, a diferencia de aquella lengua foránea, erderaz, con la que los extranjeros adoraban ridículos dioses, ¿recelan de que fuera la misma lengua usada por Túbal, hijo de Jafet, nieto de Noé, padre de Aitor?; pero olvidaba que, compañero en el oficio de gramático, un siglo antes, Bartolomé Jiménez Patón, escribía imperial que la lengua española era una de las setenta y dos lenguas que nacieron tras el hundimiento de la Torre de Babel, ¿podría acordarse la descendencia divina de ambos sistemas?, cuando la humanidad fue castigada por Dios, quedando expuesta a la confusión de las lenguas, dejándonos desnudos del habla del Edén,