jueves, 7 de marzo de 2019

Parvez Sharma, "A Jihad for Love" [2007]



No están dispuestos a renunciar a su fe, son gays y lesbianas musulmanes, discuten el relato de Lot del Corán, se enfrentan a la ortodoxia, intentan reconciliar sus creencias y su preferencia sexual, y temen ser represaliados. Las historias varían según el país: Turquía no tiene leyes que castiguen las relaciones sexuales entre personas de mismo género, pero en Irán o Egipto, las condenas son severas, y los gays y las lesbianas o camuflan sus gustos o se exilian.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Yuri Agirre, Erik Aznale, Xabier Otamendi, "Pasaiako Badia" [2017]


El plan ZEN siembra sus frutos. La guerra sucia que patrocina el Ministerio del Interior del gobierno PSOE va cosechando sus muertes. Varios asesinatos contabiliza el GAL en lo que va de año. Un Comando Autónomo decide atentar contra un representante significado del Partido Socialista de Euskadi, la connivencia del gobierno con la citada agrupación parapolicial resultaba evidente. El objetivo elegido, Enrique Casas Vila, secretario de organización y miembro de la Junta de Seguridad del País Vasco. Ricardo García Bomborenea, secretario general del PSOE en Vizcaya, había respondido a las amenazas de las que eran objeto los miembros de su partido, 'las agresiones se pagarán cinco a uno', amenazó. El comando ejecuta a Enrique Casas Vila.
Unos policías encañonan sus pistolas en la cabeza de Rosa Jimeno, conocida militante del área antirrepresiva de Donostia. Secuestrada, tras ser torturada, es obligada a concertar con su novio Kurro una cita en el puerto de Pasaia. Cinco activistas autónomos, Kurro, Pelitxo, Joseba, Peli y Txapas, salen de Iparralde en una lancha neumática en dirección al puerto donostiarra. A Rosa, atada, la usan de cebo. Cuando desembarcan en el lugar acordado, escuchan un '¡alto policía!' y rápidamente los guardias ametrallan la lancha. Pelu y Pelitxo caen muertos, los otros tres se han tirado al mar. Unas zódiacs de la Guardia Civil los encuentran en el agua y son retenidos. Los guardias están alterados, insultan y amenazan. Tres policías se acercan a los integrantes del comando autónomo, y sin mediar provocación, fusilan a Kurro y Txapas. De los integrantes del comando, sólo sobrevivió Joseba Merino, testimonio superviviente de los hechos, que pasó en la cárcel 17 años y 6 meses.

lunes, 4 de marzo de 2019

Joshua Oppenheimer y Christine Cynn, "The act of killing" [2012]


¿Os habéis quedado sin palabras alguna vez al contemplar impotentes el horror? Ese momento en el que es imposible encontrar palabras que expresen el asco, la repulsa, el odio, cuando la lengua se muestra dolorosamente inepta. En 1965, tras un golpe de estado orquestado turbiamente, el general Suharto accede a la presidencia de Indonesia, reemplazando a Sukarno, primer presidente de la joven nación. Y estalla la violencia política masiva. Cientos de miles de asesinatos sólo pueden arrojar una cifra estimada: fueron aniquilados de 500.000 a 1.000.000 de presuntos comunistas en menos de un año (estudiosos, sindicalistas, miembros y simpatizantes del PKI, opositores a la dictadura militar, indonesios de origen chino, etc.), con el apoyo de potencias democráticas como EEUU, Inglaterra o Australia. Otra vez los escuadrones de la muerte segando con su guadaña la posibilidad de otra existencia. Situad en el altar de la infamia a la Juventud Pancasila. Sumatra nunca fue esa región donde la luna inspiraba las bondades del amor. Este documental es una aterradora genialidad.

domingo, 3 de marzo de 2019

Documentos TV, "La huelga del silencio" [2012]

Abril de 1962, un mes épico en la lucha proletaria ibérica. De los picadores de La Nicolasa a la solidaridad de toda la cuenca minera de Asturias: el hermoso compañerismo de los mineros en lucha. Los trabajadores influyentes, sin mediar palabra, se negaban a ponerse el uniforme de trabajo, y sus compañeros secundaban el gesto. 'Minero a la huelga. El camino está marcado. Todos para uno y uno para todos'. La huelga es delito de sedición. La policía ocupa los principales centros mineros: palizas y detenciones. De toda la cuenca minera de Asturias a la cuenca del Nervión: el 30 de abril la huelga arriba en La Naval de Sestao. Los trabajadores vascos hacían 'la culebra', recorrían los talleres instando a sus iguales a abandonar máquinas y herramientas. León, Puerto Llano, La Carolina; la Universidad se suma a las protestas. El 1 de mayo las autoridades franquistas celebran su espuria fiesta aparentando normalidad; miles y miles de obreros están en huelga. Se declara el estado de excepción. Una escuadra de intelectuales (incluyendo a Menéndez Pidal) escribe un manifiesto de gran repercusión internacional. Los mecanismos de solidaridad se hacen necesarios: comedores sociales, comerciantes que fían a sus clientes, ayuda económica de cajas de resistencia financiadas desde el exterior. Conseguidas las mejoras salariales, entre el 4 y el 7 de junio, los mineros vuelven al trabajo. El Estado pagará más la hulla de carbón. Dos meses después la conflictividad vuelve a los pozos, el 15 de agosto comienza el epílogo. Esta vez el Estado será implacable: los mineros están aislados, la huelga esta vez no se extiende, la represión es más fulminante (cierre patronal, despidos selectivos, deportación de los mineros significados durante las huelgas). El Sindicato Vertical queda herido de muerte; las primeras comisiones obreras, abanderarán las luchas de esa década.


"[Comisiones Obreras] surgen en las minas, en la riqueza creativa de la lucha, y están formadas por trabajadores escogidos por sus compañeros para plantear las reivindicaciones a la patronal. Son así un tipo de organización del conjunto de los trabajadores, no de una línea política sindical concreta, una organización de la clase. Una organización que recupera para el movimiento obrero español la tradición de auto-organización liberadora que son los consejos obreros.  Porque, y eso es importante, las Comisiones Obreras no son una organización de tipo sindical, reivindicativo, para conseguir más pelas o menos horas, sino una organización reflejo de la conciencia de clase. Sencillamente, porque la lucha que las crea no ees una lucha meramente reivindicativa, ni dirigida por ningún grupo concreto, es principalmente una lucha de solidaridad obrera, es el auto-reconocimiento como clase tras la derrota de la guerra. Es el primer aviso al franquismo: 'estamos aquí'. Nos has sometido pero no has acabado con nosotros".
Comisiones Obreras son así una crítica radical a la C.N.S., pero también a toda estructura sindical. Se plantean como expresión de la lucha de la clase obrera, como alternativa global a la sociedad, que no separa la lucha económica y la lucha política (reservada tradicionalmente a los partidos).
Aunque dada la fuerza adquirida y su carácter unitario, se organizan en ellas también las corrientes sindicales, coexistiendo dos posturas: la que mantiene el papel económico tradicional de los sindicatos y la auto-organizativa, que queda resumida en esta frase: 'se ha acabado el tiempo de las luchas sindicales, de buscar unas pesetas más o unas horas menos; es ya hora de luchar, directamente, por lo que nos corresponde, por la libertad, por el fin de la explotación, por una sociedad colectivista y no individualizada y represiva. Es la hora de la lucha por el comunismo no burocrático y el poder directo de las masas'. Entre 1960 y 1968 se desarrolla la época gloriosa de las Comisiones obreras. La lucha obrera se generaliza y las comisiones están allí, al frente de todos los conflictos. Desgraciadamente después, Comisiones va perdiendo su sentido revolucionario y, alejándose de las masas, se convierten en un sindicato reivindicativo tan solo, y cuando llega la crisis económica a la burguesía le es fácil reprimirlas. Vienen los estado de excepción y la detención de militantes obreros (el error de presentarse a las elecciones sindicales de 1966 los había puesto al descubierto).
Pese a todo, la lucha ha vuelto a jugar ya un papel de protagonista y ha iniciado la crisis del régimen franquista. El bloque dominante empieza a tener contradicciones y las cosas no pueden volver a ser como antes."

("Dos victorias de la burguesía, dos. Cincuenta años de Guerra Social en el estado español 1931-1980".)

Los Incontrolados, "Manuscrito encontrado en Vitoria" [1977]


Durante la década de los 60, en Vitoria hubo un desarrollo industrial enorme, fue un foco de inmigración, en el que se constituyó un joven proletariado. A finales de 1975, en 10 ó 15 fábricas, había una serie de gente inquieta que en la clandestinidad se reunía en el monte y que elaboró una plataforma reivindicativa unitaria inocente: 5000 ó 6000 pesetas de aumento lineal (para todos los puestos de trabajo), 40 horas semanales, el 100% en caso de enfermedad o accidente, jubilación a los 60 años en algunas fábricas y poco más. Después del día de Reyes de 1976, se presentó la plataforma en las fábricas, y estalló la huelga. La primera reacción de las empresas fue cerrar. Las empresas se niegan a negociar con una forma de representación impuesta por los trabajadores, la asamblea. Ante esta respuesta patronal, las reivindicaciones económicas pasan a un segundo plano, y la consigna es "Todo el poder para la Asamblea". La asamblea general era enorme, de 5000 a 6000 personas, no podía decidir si antes no se había acordado en cada asamblea individual de fábrica. Cuando las empresas aceptan negociar la plataforma con las comisiones representativas elegidas por los trabajadores, comienza una segunda batalla en torno al carácter de portavoz de estas comisiones. Los empresarios no podían tolerar que estas comisiones representativas no fueran ejecutivas y les exigía que tomaran decisiones sin consultar a la asamblea. Otra batalla se establece en las asambleas en torno a las reflexiones sobre el papel jugado por los trabajadores, ¿por qué la patronal se cierra?, ¿por qué el Estado apoya a la patronal? ¿por qué tanta represión policial?... Así se llega al 3 de marzo de 1976, con una huelga general y Vitoria paralizada. Desde primera hora de la mañana los enfrentamientos son constantes, barricadas, tiros de bala por parte de la policía, detenciones... Por la tarde estaba convocada en la iglesia de Zaramaga la asamblea general, en la que se iban a reunir más de 8000 personas. La policía tiene orden de gasear el interior de la iglesia y cuando la gente sale huyendo la ametralla. Resultado: 5 muertos, más de 100 heridos de bala y numerosas detenciones. A estos hechos se responde con una convocatoria de huelga general en todo el País Vasco, seguida masivamente y que se salda con otro muerto en Basauri. 
Con el final trágico no hay negociación, las empresas conceden todo lo que los tabajadores habían pedido. Incluso los convenios posteriores fueron los mejores de la historia de la clase obrera de Vitoria. Pero las balas, los muertos y la represión consiguieron su objetivo principal, reventar aquel proceso asambleario, que podía poner en jaque una transición a la democracia basada en el consenso y la amnesia, orquestada desde altas esferas. Fraga, responsable de estos hechos, lanzó su elogio a Vitoria: 'aquello de Vitoria había que aplastarlo porque estaba dirigido por dirigentes que manipulaban a la clase trabajadora y eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos'. Ninguno de los responsables de aquella matanza ha sido inculpado: Fraga, Martín Villa, Adolfo Suárez, los policías y los miembros de la patronal vitoriana.


"Comapañeros,
En España, podemos decir que se plantean concentrados en el tiempo todos los dilemas actuales de las clases propietarias del mundo, que al no poder salvar la economía, ni ser salvados por ella, discuten de la manera de administrar su fracaso y de ser posible hacerlo rentable para fortalecer el Estado, disfrazándolo de "crisis energética" o de "crisis económica". Frente a la crisis de la economía, se trata aquí como en todas partes de persuadir a los trabajadores por intermedio de los sindicatos y de los partidos, de que la economía es la alienación natural que conviene administrar lo mejor posible, y no la alienación histórica que hay que superar lo más pronto posible; pero como el desarrollo de la crisis del fenómeno económico en su conjunto se ve acelerado en España por una crisis económica particular, y sus efectos multiplicados por la ausencia de control sindical, las dificultades en obtener la adhesión de las masas al austeridad dramatizada están considerablemente aumentadas, y los plazos para instalar "el desarrollo de tipo nuevo", en cuya búsqueda todos los poderes modernos parten en campaña, aún más acortados. Ante todo, la economía española necesita un nuevo "plan de estabilización": podrá tener préstamos del capitalismo internacional, pero sobre todo, debe buscar las condiciones de rentabilidad cara a los trabajadores, por cuanto cada huelga, a poco que se prolongue, se convierte en asunto de Estado, obligándole a intervenir sin reparar medios disuasorios y planteando al mismo tiempo la cuestión de la autodefensa. La oposición propone como remedio la democracia política, es decir, que le dejen sitio en el Gobierno no sólo para respetar la economía, como ha venido haciendo hasta hoy, sino para salvarla logrando un pacto social; por consiguiente, está dispuesta a dejar de no atacar la economía si se le deja defenderla. Pero tal sofisma no puede engañar al gobierno, que ve a la oposición hacer todo lo que puede contra la movilización y radicalización de los trabajadores, y que sabe que si no hace más es porque no puede. Así el segundo gobierno de la Monarquía deja a la oposición ilusionarse con la promesa de alguna migaja electoral, mientras se consagra a la adaptación controlada de las insitituciones. Y no es por una pretendida traición de la oposición por lo que el neofranquismo se ha estabilizado. Primero, porque la oposición no estaba en disposición de impedirlo, después, porque no quería otra cosa que lo que finalmente se le va a conceder, aunque hubiera deseado poder darse las apariencias de haberlo conseguido tras gran lucha, e incluso de esto ha tenido que perder la esperanza: habló de república, luego de un rey más demócrata, luego de un gobierno constituyente de unión nacional, luego de algún ministerio y hoy de que simplemente se le deje presentar a las elecciones. Hay que ver que con la acción del gobierno de Suárez y la pasividad de la oposición, el régimen ha efectuado su retirada en orden con el mínimo de pérdidas. Y al conseguir, de este modo, guardar el control de la situación política, ha preservado sus posibilidades de volverlo a tomar en todo el terreno social. Combinando hábilmente la tolerancia respecto a los detalles y la represión sobre lo esencial, el poder ha mantenido el contacto con el proletariado que le apresuraba, evitando así que sus movimientos se acelerasen y se volviesen pronto en una precipitación desordenada que le hubiera obligado, a causa de la desagregación interna consecuente, a sacrificios bastante importantes. Contasta la firmeza inesperada del Gobierno Suárez - Gutiérrez Mellado con la cobardía confusa de la oposición, cuya prudencia era el punto más excelente de su coraje y la oscuridad de sus regateos lo más claro de su prudencia. Al volverse la politica asunto de cálculo, bastó al Gobierno negociar separadamente con sus principales componentes para deshinchar el bluff de su "coordinación democrática": cada uno temió entonces perder si quedaba asociado a los otros, o al menos sacar una menor ventaja, y la rivalidad que resultó de esta disparidad inevitablemente les dividió. Pero incluso sin esto, Coordinación Democrática tenía que dejar de existir de hecho, desde el momento en que el Gobierno la reconociera con los estalinistas inclusive, y tal reconocimiento quedó sancionado con la apertura de diálogo de Suárez. El desenganche de los partidos inútiles -los maoístas y los pequeños grupos accidentales, como el de Trevijano y los Carlistas- no será un precio que se pague sino un lastre que se tire. La oposición remodelada acudirá más presentable con su nueva "comisión negociadora" a preparar junto con el Gobierno la liquidación de las huelgas de otoño, disipando sus últimos sueños de gloria y recordando con nostalgia ¡cuán bello era ser demócrata bajo Franco!.
Compañeros,
El proletariado revolucionario existe, y la larga serie de ejemplares huelgas del otoño, en el País Vasco, en Barcelona, en Sabadell, en Tenerife, en Valencia, en Madrid, en León, en Gavá, etc., lo demuestra. El proletariado, que ni reposa ni deja a nadie reposar, ha hecho cambiar de táctica al gobierno, quien hoy debe ocuparse menos de sí mismo y más de la oposición, a fin de que aunque su posición no se refuerce, la de la oposición no decaiga, para no dejar libre a la revolución en el terreno social. Podíamos preguntarnos si el Gobierno, ante la violencia en las calles y las fábricas, ha tenido una visión pesimista de su futuro o la impresión de un caos preinsrreccional difuso, o si simplemente ha olido a quemado. Lo cierto es que sea una cosa, sea otra, o sean todas, ha actuado con rapidez, dando el "sí" a los sindicatos y partidos,organizando su propio partido y fijando fecha de las elecciones. Las provocaciones de la extrema derecha han dado la coartada que justifica que lo que antes era un acuerdo tácito sea hoy un acuerdo público: los últimos sangrientos sucesos de febrero han servido a la oposición para proclamar abiertamente su apoyo al Gobierno y pedirle ocultamente que no la abandone ante la avalancha de huelgas antisindicalistas que no tardarán en venir. En definitiva, el franquismo devenido plenamente democrático y la oposición plenamente franquista cerrarán con su democracia la puerta a la revolución. Al proletariado le tocará abrirla."

(Los Incontrolados, "Manuscrito encontrado en Vitoria", 1977)