Damas y galanes, riñas y amantes, el sempiterno honor, deber, virtud, mérito y heroismo, una famosa comedia de capa y espada calderoniana. El caballero, don Manuel, valeroso espadachín, se enamora de la dama fantasmal, doña Ángela, que vigilada su viudez, ha de burlar el marcaje férreo de sus hermanos, don Luis y don Juan, pasadizo oculto mediante, para alimentar las llamas de una nueva pasión: su talento audaz le posibilitará huir de la condena a una tediosa soledad. ¿Qué astucias conseguirán que doña Ángela huya de una absurda prisión cimentada en la moralidad? El ingenio de la confusión, acicate de la magia y del ensueño.
"DON MANUEL.
Como sombra se mostró,
fantástica su luz fue,
pero como cosa humana
se dejó tocar y ver.
Como mortal se temió,
receló como mujer,
como ilusión se deshizo,
como fantasma se fue;
si doy la rienda al discurso
no sé, ¡vive Dios!, no sé
ni qué tengo de dudar,
ni qué tengo de creer.
COSME.
Yo sí.
DON MANUEL.
¿Qué?
COSME.
Que es mujer diablo,
pues que novedad no es
-pues la mujer es demonio
todo el año- que una vez,
por desquitarse de tantas,
sea el demonio mujer."
(Pedro Calderón de la Barca, "La dama duende", 1629.)
miércoles, 26 de agosto de 2020
martes, 25 de agosto de 2020
Roberto de la Puente, "Choleando: racismo en Perú" [2012]
¿Por qué existe la discriminación racial si la genética y la biología dictaminan que no existen las razas? La adhesión a un grupo humano en pugna con los demás, el molde de estereotipos y prejuicios, la construcción discursiva, la consagración de un orden social con su clase dominante y su clase dominada, la segmentación empresarial del mercado, la dirección jerárquica de las humillaciones, la arbitrariedad policial, la segregación institucional, el maltrato recíproco extendido por todas las capas sociales. La estigmatización de fenotipos asociados al nivel socioeconómico, a la habilidad lingüística, a la región de procedencia. El dominio de la apariencia blanca en la publicidad y en las plataformas de comunicación, el persistente atractivo de lo exótico enfrentado a la preferencia estética por los rasgos blancos, la predilección por el canon blanco de belleza relacionada con el prestigio social que desprende el poder. No existen las razas humanas, sólo existe la raza humana: la discriminación racial es una cuestión de clase social. Gran documental.
lunes, 24 de agosto de 2020
Peter Watkins, “La Comuna" [2000]
Un magnífico y largo documental (¡dura cinco horas!) que recrea un episodio clave de la lucha del proletariado internacional, La Comuna de París de marzo y mayo de 1871. No sólo es una hermosa recreación histórica de los intensos acontecimientos que azotaron París en aquellos convulsos meses, en el transcurso del documental, el hecho histórico se enfrenta con la realidad presente, los actores no profesionales dialogan sobre múltiples temas que les atañen en su tiempo sincrónico, y los medios de comunicación, tanto los versalleses como los comuneros, se ponen en el ojo crítico como mecanismos de deformación de la realidad, o de su creación perversamente calculada.
domingo, 23 de agosto de 2020
Néstor Basterretxea y Fernando Larruquert, "Ama Lur" [1968]
Triunfalista jota baturra de la cultura vasca. Financiada por suscripción popular, objetivo de la censura franquista, el documental hace un romántico recorrido por las tradiciones, leyendas, costumbres, paisajes y personajes de Euskal Herria. Una épica construcción identitaria que pretendió difundir las singularidades de la región euskalduna.
"La censura franquista se convirtió en un verdadero calvario para Larruquert y Basterretxea. El entonces ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne exigió, para otorgar la licencia de exhibición, la retirada de varios planos del “Guernica” de Picasso que acompañaban a los atxo-ta-tupinak de Luzaide y la supresión del plano final del Árbol de Gernika nevado. La simbología de esas imágenes era sediciosa para la mentalidad del ministro del régimen fascista de Franco. Exigió además que se citara por lo menos tres veces la palabra “España” a lo largo del film. Las formas tradicionales de la vida vasca parecieron a los censores tan ajenas que no encontraron otra manera de españolizar la película."
(Entrada sobre "Ama Lur" en la Enciclopedia Auñamendi.)
sábado, 22 de agosto de 2020
Francisco Rojas de Zorrilla, "Donde hay agravios no hay celos" [1636]
Una divertida obra de Rojas Zorrilla, datada en 1636. Un clásico olvidado, al decir de los entendidos. Y una comedia pundonorosa, ustedes saben qué significa eso: la fama pende su opresión por la escena, y los personajes, engalanados con un exacerbado sentido de la honra, se verán abocados a contradicciones insalvables y ridículas; el honesto caballero tendrá que mentir para proteger el honor de una dama, y esta mentira creará un equívoco que obligará a nuevas mentiras y argucias indecorosas. Un sistema de rígidas normas sociales, la sobrevaloración de la apariencias; una concatenación de situaciones absurdas y grotescas, que augura un divertido espectáculo.
"SANCHO
Después de Dios, bodegón.
Luego dirán que es deshonra
comerlo allí con sabor,
¡Bendito seáis vos, Señor,
que no me habéis dado honra!
En ser hombre desigual
por más me vengo a tener,
porque yo más quiero ser
pícaro que cardenal.
Esto elijo por más bueno
que ser señor y aun reinar,
que allá suele en el manjar
disimularse el veneno.
Pues ser pícaro dispongo,
que, como Lope advirtió,
a ningún hombre se vio
darle veneno en mondongo.
Yo me entro a ser más profundo
y yo me entro a discurrir,
porque esto me ha de pudrir:
¡que se use honra en este mundo!"
(Francisco Rojas de Zorrilla, "Donde hay agravios no hay celos", 1635-1636.)
"SANCHO
Después de Dios, bodegón.
Luego dirán que es deshonra
comerlo allí con sabor,
¡Bendito seáis vos, Señor,
que no me habéis dado honra!
En ser hombre desigual
por más me vengo a tener,
porque yo más quiero ser
pícaro que cardenal.
Esto elijo por más bueno
que ser señor y aun reinar,
que allá suele en el manjar
disimularse el veneno.
Pues ser pícaro dispongo,
que, como Lope advirtió,
a ningún hombre se vio
darle veneno en mondongo.
Yo me entro a ser más profundo
y yo me entro a discurrir,
porque esto me ha de pudrir:
¡que se use honra en este mundo!"
(Francisco Rojas de Zorrilla, "Donde hay agravios no hay celos", 1635-1636.)
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