viernes, 19 de marzo de 2021
Pamela B. Green, "La pionera" [2018]
El 28 de diciembre de 1895, en una sala oscura del Grand Café de Paris, los Lumière presentaron por primera vez su nuevo invento: el cinematógrafo. Nueve meses antes, el 22 de marzo, en la Sociedad de Fomento de la Industria Nacional, Auguste y Louis Lumière habían revelado su cinematógrado en una proyección privada para un grupo de amigos y compañeros. Entre ellos estaba el ingeniero e inventor Léon Gamount y su secretaria de veintidós años: Alice Guy-Blaché. La primera directora de la historia del cine. Pionera de la ficción narrativa cinematográfica ("La Fée aux Choux", 1896, "El hada de las coles"), pionera en la creación del lenguaje cinematográfico (planos, iluminación, attrezzo, montaje, caracterización), pionera de la producción ejecutiva en la compañía Gaumont, empresa central, junto a la de los hermanos Pathé, de la primigenia industria cinematográfica francesa; pionera en aplicar efectos especiales a las películas, en la filmación de cine musical manejando un rudimentario sincronizador conocido como cronófono, en tratar todos los géneros fílmicos. Una cineasta durante lustros ninguneada que justamente vuelve a ocupar un lugar en el retablo de los precursores del cine.
domingo, 14 de marzo de 2021
Eduardo Coutinho, "Cabra marcado para morrer" [1984]
domingo, 7 de marzo de 2021
Marcelo Barbosa y Aude Chevalier-Beaumel, "Indianara" [2019]
Un retrato de la figura de Indianara Siqueira, una referente del colectivo trans y travesti dentro del movimiento LBGT+ de Río de Janeiro, que también registra el devenir de la política brasileña desde la Marcha del Orgullo Gay del año 2017 hasta el triunfo de Jair Bolsonaro en las elecciones presidenciales de octubre de 2018: las protestas contra el gobierno de Michel Temer, el asesinato impune de la concejal Marielle Franco. La Casa Nem, un centro social trans en el centro de Río de Janeiro que sirve de acogida para su compañeras más desprotegidas, en riesgo de desalojo, será el centro de operaciones de la vida de Indianara. 124 personas fueron asesinadas en Brasil por transfobia sólo en 2019.
viernes, 5 de marzo de 2021
Federico García Hurtado, "Túpac Amaru" [1984]
"Este cacique mestizo, directo descendiente de los emperadores incas, encabezó el movimiento mesiánico y revolucionario de mayor envergadura. La gran rebelión estalló en la provincia de Tinta. Montado en su caballo blanco, Túpac Amaru entró en la plaza de Tungasuca y al son de tambores y pututus anunció que había condenado a la horca al corregidor real Antonio Juan de Arriaga, y dispuso la prohibición de la mita de Potosí. La provincia de Tinta estaba quedando despoblada a causa del servicio obligatorio en los socavones de plata del cerro rico. Pocos días después, Tupac Amaru expidió un nuevo bando por el que decretaba la libertad de los esclavos. Abolió todos los impuestos y el 'repartimiento' de mano obra indígena en todas sus formas. Los indígenas se sumaban, por millares y millares, a las fuerzas del 'padre de todos los pobres y de todos los miserables y desvalidos'. Al frente de sus guerrilleros, el caudillo se lanzó sobre el Cuzco. Marchaba predicando arengas: todos los que murieran bajo sus órdenes en esta guerra resucitarían para disfrutar de las felicidades y las riquezas de las que habían sido despojados por los invasores. Se sucedieron victorias y derrotas; por fin, traicionado y capturado por uno de sus jefes, Tupac Amaru fue entregado, cargado de cadenas, a los realistas. En su calabozo entró el visitador Areche para exigirle, a cambio de promesas, los nombres de los cómplices en la rebelión. Tupac Amaru le contestó con desprecio: 'Aquí no hay más cómplices que tú y yo, tú por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte'.
Túpac fue sometido a suplicio, junto con su esposa, sus hijos y sus principales partidarios, en la plaza de Wacaypata, en el Cuzco. Le cortaron la lengua. Ataron sus brazos y sus piernas a cuatro caballos, para descuartizarlo, pero el cuerpo no se partió. Lo decapitaron al pie de la horca. Enviaron la cabeza a Tinta. Uno de sus brazos fue a Tangasuca y el otro Carabaya. Mandaron una pierna a Santa Rosa y la otra a Livitica. Le quemaron el torso y arrojaron las cenizas al río Watanay. Se recomendó que fuera extinguida toda su descendencia hasta el cuarto grado."
(Eduardo Galeano, "Las venas abiertas de América Latina", 1971.)
jueves, 4 de marzo de 2021
Michel de Montaigne, "Ensayos" [1580]
Montaigne, que había leído unas cuantas crónicas de viajes y conquistas y que había conversado con viajeros, marineros, mercaderes e incluso, según menciona, con indígenas brasileños, de la entonces conocida como Francia Antártica, llevados a Rouen durante el reinado de Carlos IX, sitúa en un nuevo plano, en sus célebres ensayos "De los caníbales" y "De los carruajes", la defensa de los salvajes del Nuevo Mundo: compara la inocencia del estado de naturaleza de los bárbaros indígenas con la engañosa civilización europea, para que mejor quede realzada su hipocresía, que señala la barbarie ajena ocultando la propia bajo pretexto de piedad y religión. Una vuelta de tuerca del exitoso en Europa mito del buen salvaje.
"Esas naciones me parecen, pues, solamente bárbaras, en el sentido de que en ellas ha dominado escasamente la huella del espíritu humano, y porque permanecen todavía en los confines de su ingenuidad primitiva. Las leyes naturales dirigen su existencia muy poco bastardeadas por las nuestras, de tal suerte que, a veces, lamento que no hayan tenido noticia de tales pueblos, los hombres que hubieran podido juzgarlos mejor que nosotros. Siento que Licurgo y Platón no los hayan conocido, pues se me figura que lo que por experiencia vemos en esas naciones sobrepasa no sólo las pinturas con que la poesía ha embellecido la edad de oro de la humanidad, sino que todas las invenciones que los hombres pudieran imaginar para alcanzar una vida dichosa, juntas con las condiciones mismas de la filosofía, no han logrado representarse una ingenuidad tan pura y sencilla, comparable a la que vemos en esos países, ni han podido creer tampoco que una sociedad pudiera sostenerse con artificio tan escaso y, como si dijéramos, sin soldura humana. Es un pueblo, diría yo a Platón, en el cual no existe ninguna especie de tráfico, ningún conocimiento de las letras, ningún conocimiento de la ciencia de los números, ningún nombre de magistrado ni de otra suerte, que se aplique a ninguna superioridad política; tampoco hay ricos, ni pobres, ni contratos, ni sucesiones, ni particiones, ni más profesiones que las ociosas, ni más relaciones de parentesco que las comunes; las gentes van desnudas, no tienen agricultura ni metales, no beben vino ni cultivan los cereales. Las palabras mismas que significan la mentira, la traición, el disimulo, la avaricia, la envidia, la detractación, el perdón, les son desconocidas. ¡Cuán distante hallaría Platón la república que imaginé de la perfección de estos pueblos! [Viri a diis recentes.]
Hos natura modos primum dedit"
(Michel de Montaigne, "De los caníbales", libro primero de los "Ensayos", 1580.)
"Esas naciones me parecen, pues, solamente bárbaras, en el sentido de que en ellas ha dominado escasamente la huella del espíritu humano, y porque permanecen todavía en los confines de su ingenuidad primitiva. Las leyes naturales dirigen su existencia muy poco bastardeadas por las nuestras, de tal suerte que, a veces, lamento que no hayan tenido noticia de tales pueblos, los hombres que hubieran podido juzgarlos mejor que nosotros. Siento que Licurgo y Platón no los hayan conocido, pues se me figura que lo que por experiencia vemos en esas naciones sobrepasa no sólo las pinturas con que la poesía ha embellecido la edad de oro de la humanidad, sino que todas las invenciones que los hombres pudieran imaginar para alcanzar una vida dichosa, juntas con las condiciones mismas de la filosofía, no han logrado representarse una ingenuidad tan pura y sencilla, comparable a la que vemos en esos países, ni han podido creer tampoco que una sociedad pudiera sostenerse con artificio tan escaso y, como si dijéramos, sin soldura humana. Es un pueblo, diría yo a Platón, en el cual no existe ninguna especie de tráfico, ningún conocimiento de las letras, ningún conocimiento de la ciencia de los números, ningún nombre de magistrado ni de otra suerte, que se aplique a ninguna superioridad política; tampoco hay ricos, ni pobres, ni contratos, ni sucesiones, ni particiones, ni más profesiones que las ociosas, ni más relaciones de parentesco que las comunes; las gentes van desnudas, no tienen agricultura ni metales, no beben vino ni cultivan los cereales. Las palabras mismas que significan la mentira, la traición, el disimulo, la avaricia, la envidia, la detractación, el perdón, les son desconocidas. ¡Cuán distante hallaría Platón la república que imaginé de la perfección de estos pueblos! [Viri a diis recentes.]
Hos natura modos primum dedit"
(Michel de Montaigne, "De los caníbales", libro primero de los "Ensayos", 1580.)
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