jueves, 31 de enero de 2019

Chris Hedges y Joe Sacco, "Días de destrucción - Días de revuelta" [2012]

Chris Hedges y Joe Sacco en "Días de destrucción - Días de revuelta" relatan un viaje a la reserva Pine Ridge, en el estadounidense Dakota del Sur, tierra donde se asienta la reserva de los Oglala Lakota, los Sioux, una región lastrada por la miseria, abandonada de ese espíritu que antaño impregnó la resistencia india, comandada por jefes épicos e inspiradores, como Caballo Loco o Nube Roja. Los años setenta del pasado siglo también fueron conflictivos, la lucha de los nativos tenía al Movimiento Indígena Americano (AIM) como punta de lanza, en la primavera de 1973, militantes del AIM tomaron el emblemático enclave Wounded Knee, escenario de la antigua masacre de 1890, fuerte en el que los indios resistieron armados a los efectivos policiales durante 73 días. Después del sitio de Wounded Knee, el gobierno federal desató una escalada represiva, y en este violento contexto, ocurrió el homicidio de los dos agentes del FBI por los que Leonard Peltier fue condenado a cadena perpetua en un proceso de dudosa regularidad. Lleva cuarenta años en el presidio.


"El veneno que mana de estos pequeños santuarios consagrados a la muerte y el beneficio, erigidos por pulcros capitalistas blancos, solo constituye otra pieza más de un viejo engranaje: el genocidio que casi erradica a los nativos americanos; la escolarización de los indios en colegios internos que los arrancaban de sus familias y les prohibían hablar su lengua, practicar su religión y seguir sus costumbres; el 80% de desempleo en la reserva; el racismo de los ganaderos blancos vecinos y de las fuerzas del orden; la frecuente ausencia de agua corriente y la terrible violencia que campa a sus anchas. Todo ello, olvidado en una anestesiada bruma de embriaguez. La furia de la autodestrucción asola Pine Ridge como si fuera la peste negra. Whiteclay es la versión moderna de las antiguas agencias indias. Es el lugar donde los indios se rinden; donde abandonan su autoestima y su autonomía para pasar a esperar, pasivamente en una cola, a que les den una bolsa de harina, un pedazo de manteca, unas cuantas mantas y un poco de aguardiente que mitigue el dolor causado por ver en qué se han convertido. Las familias, azotadas por el alcoholismo, la pobreza, la desesperación y el maltrato doméstico, sumidas en vidas en las que la ternura y la seguridad solo son posibles en momentos aislados, se desintegran con facilidad ante las acometidas de la reserva. La violencia ejercida sobre el pueblo indio se ha internalizado. La magnitud de tanta angustia y dolor conduce a existencias dedicadas a la autoinmolación. La agonía se expresa a través de impulsos autodestructivos y derrotistas que hunden lo poco que les quedaba de esperanza y dignidad."

(Chris Hedges y Joe Sacco, "Días de destrucción - Días de revuelta", 2012)


martes, 29 de enero de 2019

Sófocles, "Antígona" [año 441 antes de Cristo]

"Y si voy a morir antes de tiempo, por beneficio lo tengo, pues el que como yo vive en medio de numerosos males, ¿cómo ése no saca beneficio con morir? De esta forma, para mí al menos el alcanzar este destino en modo alguno es un pesar; más bien, si el cadáver del nacido de mi madre consintiera yo en dejarlo muerto insepulto, de eso sentiría pesar, pero de esto de ahora no me duelo. Y si a ti te parece que ahora estoy llevando a cabo una empresa loca, quizá en cierto modo para un loco es para quien estoy siendo culpable de locura."


Antígona. Corazón amante y valor heroico. Sola, sin ningún apoyo, se enfrentará a su país, a sus leyes, al jefe de Estado. Mostrará fidelidad a su hermano vencido, Polínices, muerto en la batalla por el trono de Tebas, su cadáver maldito pasto de fieras y cuervos. Antígona no aceptará este mandato infame que deshonra la memoria fraterna y enterrará desobediente el cuerpo inerte. Apresada y juzgada, solidaridad con un traidor a la patria, terrible sentencia regia, no habrá clemencia: sepultada en una caverna tapiada, agonizará lentamente de hambre y de asfixia en las tinieblas. Augures desdichados los del adivino, el rey debe liberar a Antígona, o pagará el orgullo de las palabras altivas. Se abre la caverna, yace inerte la díscola, consiguió estrangularse, y el novio Hemón, furor impotente, se dará muerte ante los ojos de su rey-padre, Creonte, y la reina-madre, Eurídice, engarzados suicidios, se matará al recibir la noticia. Aquel hombre, que tan bien sabía hablar como jefe, se derrumbará aniquilado por la pena.
Se busca Antígona.

lunes, 28 de enero de 2019

Barbet Schroeder, "General Idi Amin Dada" [1974]

Idi Amin Dada es uno de los dictadores más conocidos de la África poscolonial y uno de los más célebres del mundo de los surgidos durante el siglo XX. Un bufón megalómano, inseguro y cruel, que ascendió en el ejército ugandés en los últimos tiempos coloniales, durante la africanización, cuando los oficiales británicos ascendían a individuos de tercer orden para mostrarse insustituibles. Tras la independencia, en otoño de 1962, y durante ocho años, la máxima autoridad del Estado la ocupó Milton Obote, el presidente al que violentamente, con la táctica feroz de disparar primero y preguntar después, Idi Amin y sus hombres depusieron. Comenzó un teatro del terror, con la tortura como práctica predilecta, en el que el actor principal, sobreexpuesto, esperpéntico, fue el retratado grotescamente en este documental: el General Idi Amin Dada. Detrás de su rostro pánfilo, su sonrisa sardónica y su pomposidad impostada, sólo contaba con un apoyo, prácticamente la única institución funcional en los años de su gobierno, el ejército, organizado al modo británico, única referencia disponible para la estrechez de su paranoica perspectiva.


"El gobierno de Amín se prolongó durante ocho años. Según fuentes diversas, el mariscal vitalicio asesinó entre ciento cincuenta y trescientas mil personas. Luego, él mismo provocó su caída. Una de sus obsesiones radicaba en el odio que sentía por el presidente de la vecina Tanzania, Julius Nyerere. A finales de 1978, Amín atacó aquel país. El ejército de Tanzania respondió. Regimientos de Nyerere entraron a Uganda. Amín huyó a Libia y luego se instaló en Arabia Saudí, que de esta manera pagó sus servicios de expansión del islam. El ejército de Amin se dispersó; una parte de los soldados volvió a sus casas, otra se dedicó a vivir del bandidaje. Las pérdidas militares de Tanzania en aquella guerra se elevaron a un tanque."

(Ryszard Kapuściński, "Ébano", 1998.)

Chrétien de Troyes, "El caballero de la carreta" [entre 1176 y 1183]

"El caballero de la carreta", de Chrétien de Troyes, inicios de la novela moderna, es un hito de la saga artúrica: la reina Ginebra, esposa del rey Arturo, es raptada por Meleagant, y, viaje iniciático, Lancelot acude a liberarla, afrontando sacrificios que le manchan de oprobio, acometiendo proezas que muestran su extraordinaria habilidad. Lancelot se expone a la exclusión de la caballería espoleado por las exigencias amorosas, sacrifica su prestigio siguiendo el camino tortuoso señalado por su amada, y súbdito obediente, se postra, humilde, ante su reina, con célibe adoración. Entre la épica y la mística amorosa, Chrétien, que para variar era cura, armoniza los nuevos usos amorosos corteses con el heroísmo cristiano, no sea que la consumación del amor destruya la convivencia social. Marie de la Champagna, la hija de Leonor de Aquitania, le encargó a Chrétien de Troyes la redacción de la historia de amor perfecta, y salió adúltera, cortés y crística a un tiempo.


"La reina le encuentra enseguida con sus brazos, le besa, le estrecha fuertemente contra su corazón y le atrae a su lecho, junto a ella. Allí le dispensa la más hermosa de las acogidas, nunca hubo otra igual, que Amor y su corazón la inspiran. De Amor procede tan cálido recibimiento. Si ella siente por él un gran amor, él la ama cien mil veces más: Amor ha abandonado todos los demás corazones para enriquecer el suyo. En su corazón ha recobrado Amor la vida, y de una forma tan pletórica que en los demás se ha marchitado. Ahora ve cumplido Lanzarote cuanto deseaba, pues que a la reina le son gratas su compañía y sus caricias, y la tiene entre sus brazos y ella a él entre los suyos. Tan tiernos y agradables son sus juegos, tanto han besado y han sentido, que les sobreviene en verdad un prodigio de alegría: nadie oyó hablar jamás de maravilla semejante. Pero nada diré al respecto: mi relato debe guardar silencio. De entre las alegrías, quiere la historia mantener oculta y en secreto la más selecta y deleitable."

(Chrétien de Troyes, "El caballero de la carreta", entre 1176 y 1183.)


domingo, 27 de enero de 2019

Gustavo Sánchez, "I hate New York" [2018]


Un retrato de la escena transgénero de Nueva York, ciudad hostil y fascinante, un laboratorio urbano que explora los espacios liminales de la creación humana, a través de cuatro de sus destacadas personalidades: Amanda Lepore, Sophia Lamar, Chloe Dzubilo y T de Long. Es una amplia visión de la transexualidad, a través de una conmovedora historia de algunas de las moradoras de la noche de Nueva York que transita del hedonismo nocturno hacia el compromiso militante. El sorprendente cruce entre el punk, el hip hop o la música disco, la lucha por los derechos de los portadores del VIH y por el reconocimiento del matrimonio entre identidades sexuales no convencionales, o la dificultad de permanecer fiel a uno mismo en condiciones adversas, la complejidad de adaptarse a las exigencias de un entorno hostil conservando la propia dignidad. 'We have the right to rage!'