Desde la Operación PBSUCESS, el golpe de estado diseñado por la CIA que derrocó en 1954 al presidente Jacobo Arbenz Guzmán, aquel que lideró la honrada pretensión de que la tierra guatemalteca dejara de servir de plantación privada de la United Fruit Company, aquel a quien el infame preboste Allen Dulles consideró un comunista que aspiraba a convertir Guatemala en 'una cabeza de playa soviética en América'; desde aquel 1954, que puso fin a los 'Diez años de primavera' guatemaltecos, año en el que se remonta el turbador relato de Rigoberta Menchú, la violencia política dominó Guatemala: sigan la narración del ciclo de violencia abierto en "Las venas abiertas de latinoamérica" de Eduardo Galeano. ¿Cómo no estremecerse? El golpe de estado del 23 de marzo de 1982 establece de facto a Efraín Rios Montt en la presidencia. A partir de 1978, las matanzas perpetradas por destacamentos militares se incrementan, el inicio del llamado quinquenio negro, 1978-1983. Otra lamentable estimación, debate estadístico, frío, no exento de contraposiciones: durante el llamado Conflicto Armado Interno, de 1960 a 1996, 200.000 personas fueron asesinadas, en su gran mayoría de ascendencia maya. Esa pintada que rezaba: 'AYER NICARAGUA, HOY EL SALVADOR, MAÑANA GUATEMALA'. Un documental imprescindible, que fue usado como evidencia incriminatoria en el juicio por el genocidio guatemalteco contra Efraín Ríos Montt.
lunes, 6 de mayo de 2019
Pamela Yates y Newton Thomas Sigel, "Cuando las montañas tiemblan" [1983]
Desde la Operación PBSUCESS, el golpe de estado diseñado por la CIA que derrocó en 1954 al presidente Jacobo Arbenz Guzmán, aquel que lideró la honrada pretensión de que la tierra guatemalteca dejara de servir de plantación privada de la United Fruit Company, aquel a quien el infame preboste Allen Dulles consideró un comunista que aspiraba a convertir Guatemala en 'una cabeza de playa soviética en América'; desde aquel 1954, que puso fin a los 'Diez años de primavera' guatemaltecos, año en el que se remonta el turbador relato de Rigoberta Menchú, la violencia política dominó Guatemala: sigan la narración del ciclo de violencia abierto en "Las venas abiertas de latinoamérica" de Eduardo Galeano. ¿Cómo no estremecerse? El golpe de estado del 23 de marzo de 1982 establece de facto a Efraín Rios Montt en la presidencia. A partir de 1978, las matanzas perpetradas por destacamentos militares se incrementan, el inicio del llamado quinquenio negro, 1978-1983. Otra lamentable estimación, debate estadístico, frío, no exento de contraposiciones: durante el llamado Conflicto Armado Interno, de 1960 a 1996, 200.000 personas fueron asesinadas, en su gran mayoría de ascendencia maya. Esa pintada que rezaba: 'AYER NICARAGUA, HOY EL SALVADOR, MAÑANA GUATEMALA'. Un documental imprescindible, que fue usado como evidencia incriminatoria en el juicio por el genocidio guatemalteco contra Efraín Ríos Montt.
viernes, 3 de mayo de 2019
Stendhal, "Rojo y negro" [1830]
Estaba leyendo "Rojo y negro" del señor Stendhal, que enfoca un plano de una desagradable ciudad de provincias francesa del primer tercio del S. XIX. La novela narra las vicisitudes de Julian Sorel, un complejo escalador social nacido en el ficticio pueblo del Franco Condado, Verrières; inteligente, guapito, camaleónico, silencioso desafecto de las consideraciones de su ambiente, encubre un atractivo resentimiento, propio de alguien talentoso que padeció el estigma de un bajo nacimiento: un aspirante a una exitosa promoción social, un arribista con voluntad de subir. Alguna valiosa consideración puede actualizarse, en lo que tiene de pesadumbre, concerniente a los pueblos de provincia, a sus correctos pobladores, diluciden si pueden la apreciación de lo correcto. Valga como ejemplo este pequeño extracto sacado de sus primeras páginas,
'El hecho es que dichas gentes formales ejercen el más aburrido despotismo. Por culpa de esa fea palabra, la estancia en las pequeñas ciudades se hace insoportable para el que ha vivido en esa gran república que llamamos París. La tiranía de la opinión ¡y qué opinión! es tan necia en las pequeñas ciudades francesas como en las de los Estados Unidos de América".
(Stendhal, "Rojo y negro", 1830.)
jueves, 2 de mayo de 2019
Raoul Peck, "Lumumba" [2000]
Quizá Patrice Lumumba no fuera el héroe insomne de sobrehumana capacidad de trabajo que se presenta en la película, o quizá sí, pero para quienes intentamos resistir el canto de sirenas de la insularidad mundial, supone una figura admirable que abandera un otro Congo necesario: aquel en el que la orgía mineral sirva, al menos, para el bienestar de su población. Seguirá siendo la condena de nuestra era la teología extractiva. Humanos-minerales, humanos-metales, humanos-moneda, y la violación como arma sistemática de guerra. Seguirá hablándose de la gran división de la población mundial codificada por el capitalismo neoliberal: aquellos que son sujetos de mercado y de deuda, y aquellos sujetos que engrosan las legiones de la humanidad superflua.
Christian Poveda, "La vida loca" [2008]
Christian Poveda fue el más reputado documentalista de la violencia de las pandillas en centroamérica, la región más violencia del mundo en lo que se considera como crimen ordinario. Registró las vicisitudes de las vidas de algunos de los integrantes de la Mara 18 en el barrio de La Campanera, en el municipio salvadoreño de Soyapango. Filmar "La vida loca" le costó la vida. El 2 de septiembre de 2009 fue asesinado por mareros de la 18: un policía comprado por las maras había vertido la sospecha de que era un informante de la policía. El sueño de Poveda era que la Mara 18 y la Salvatrucha, la otra gran mara salvadoreña, acordaran la paz.
"El Informante me cuenta que hay muchas formas de matar, sin embargo todas siguen el mismo esquema y más o menos los mismos objetivos: mostrar, frente a la propia clica, la barbarie de la que se dispone y dependiendo de esto así será el grado de 'respeto' que obtenga. En esta dinámica, la muere de la víctima se vuelve un mero instrumento y no un fin en sí mismo.
Los primeros en identificar a la víctima, para esto utilizan un complejo sistema que bien podría llamarse de 'espionaje'. En ocasiones mandan niños con celulares a tomarles fotos a los enemigos. Otras veces son vendedores, de esas que balancean su venta sobre su cabeza. Luego esas fotos se imprimen se le dan al encargado de realizar la acción. Si es la primera vez y el muchacho se está iniciando en la pandilla, debe demostrar su intrepidez. En ocasiones les dan revólveres viejos, con apenas tres tiros, o incluso cuchillos o armas hechizas de una sola descarga. Con estos instrumentos el advenedizo debe cumplir la misión y regresar con vida para contarla.
- Ahí es donde uno tiene que demostrar que le gusta la pandilla. Que uno ama las dos letras. Ya después de eso ven que uno tiene huevos y ya se va ganando el respeto. Porque vaya, si uno mató a un enemigo que tenía bastante respeto en su pandilla, ese respeo le queda a uno también en la suya -me comenta el Informante mientras hace brillar un cigarro entre sus labios.
Las fotos que toman los espías se imprimen. Esto le sirve al asesino de brújula para encontrar a la víctima. Pero aún queda un problema fundamental que resolver: ¿cómo acercarse a la persona que va a morir? Es complicado, tomando en cuenta que en las comunidades gobernadas por una pandilla existe un complejo sistema de seguridad. Cada desconocido que entra es acorralado por un grupo de pandilleros que lo desnudan en busca de tatuajes o de armas. El que vaya a matar tiene que ingeniárselas para entrar sin levantar sospechas. Algunos se disfrazan de pastores evangélicos y, Biblia en mano, logran pasar desapercibidos. Otras veces se camuflan de payasos, como contaba Little Down hace algunos meses. El maquillaje les cubre los tatuajes. Incluso los vendedores de pan son en algunas comunidades considerados aves de mal agüero. En varias ocasiones un vendedor estaciona su bicicleta frente a alguien, pita un número determinado de veces, como si ofertara su pan, y sigue su ruta. A los minutos aparece un pandillero a terminar la misión. A veces nada de lo anterior, simplemente se bajan de un carro y descargan todas las balas que puedan en el primer enemigo que les atraviese, como hicieron con los jovencitos de la escuela hace un mes. Eso sí, al final de cada misión debe dejarse claro quién fue el hechor. Esto suele hacerse con un grito: '¡Aquí para y controla la Mara Salvatrucha!'. Por ejemplo. No vaya la gente a confundirse."
(Juan José Martínez D'Aubuisson, "Un año con la Mara Salvatrucha 13. Ver, oír y callar", 2015.)
"El Informante me cuenta que hay muchas formas de matar, sin embargo todas siguen el mismo esquema y más o menos los mismos objetivos: mostrar, frente a la propia clica, la barbarie de la que se dispone y dependiendo de esto así será el grado de 'respeto' que obtenga. En esta dinámica, la muere de la víctima se vuelve un mero instrumento y no un fin en sí mismo.
Los primeros en identificar a la víctima, para esto utilizan un complejo sistema que bien podría llamarse de 'espionaje'. En ocasiones mandan niños con celulares a tomarles fotos a los enemigos. Otras veces son vendedores, de esas que balancean su venta sobre su cabeza. Luego esas fotos se imprimen se le dan al encargado de realizar la acción. Si es la primera vez y el muchacho se está iniciando en la pandilla, debe demostrar su intrepidez. En ocasiones les dan revólveres viejos, con apenas tres tiros, o incluso cuchillos o armas hechizas de una sola descarga. Con estos instrumentos el advenedizo debe cumplir la misión y regresar con vida para contarla.
- Ahí es donde uno tiene que demostrar que le gusta la pandilla. Que uno ama las dos letras. Ya después de eso ven que uno tiene huevos y ya se va ganando el respeto. Porque vaya, si uno mató a un enemigo que tenía bastante respeto en su pandilla, ese respeo le queda a uno también en la suya -me comenta el Informante mientras hace brillar un cigarro entre sus labios.
Las fotos que toman los espías se imprimen. Esto le sirve al asesino de brújula para encontrar a la víctima. Pero aún queda un problema fundamental que resolver: ¿cómo acercarse a la persona que va a morir? Es complicado, tomando en cuenta que en las comunidades gobernadas por una pandilla existe un complejo sistema de seguridad. Cada desconocido que entra es acorralado por un grupo de pandilleros que lo desnudan en busca de tatuajes o de armas. El que vaya a matar tiene que ingeniárselas para entrar sin levantar sospechas. Algunos se disfrazan de pastores evangélicos y, Biblia en mano, logran pasar desapercibidos. Otras veces se camuflan de payasos, como contaba Little Down hace algunos meses. El maquillaje les cubre los tatuajes. Incluso los vendedores de pan son en algunas comunidades considerados aves de mal agüero. En varias ocasiones un vendedor estaciona su bicicleta frente a alguien, pita un número determinado de veces, como si ofertara su pan, y sigue su ruta. A los minutos aparece un pandillero a terminar la misión. A veces nada de lo anterior, simplemente se bajan de un carro y descargan todas las balas que puedan en el primer enemigo que les atraviese, como hicieron con los jovencitos de la escuela hace un mes. Eso sí, al final de cada misión debe dejarse claro quién fue el hechor. Esto suele hacerse con un grito: '¡Aquí para y controla la Mara Salvatrucha!'. Por ejemplo. No vaya la gente a confundirse."
(Juan José Martínez D'Aubuisson, "Un año con la Mara Salvatrucha 13. Ver, oír y callar", 2015.)
miércoles, 1 de mayo de 2019
José Martí, "Un drama terrible" [1887]
"Ni el miedo a las justicias sociales, ni la simpatía ciega por los que las intentan, debe guiar a los pueblos en sus crisis, ni al que las narra. Sólo sirve dignamente a la libertad el que, a riesgo de ser tomado por su enemigo, la preserva sin temblar de los que la comprometen con sus errores. No merece el dictado de defensor de la libertad quien excusa sus vicios y crímenes por el temor mujeril de parecer tibio en su defensa. Ni merecen perdón los que, incapaces de domar el odio y la antipatía que el crimen inspira, juzgan los delitos sociales sin conocer y pesar las causas históricas de que nacieron, ni los impulsos de generosidad que los producen."
El héroe nacional de Cuba, José Martí, escribió una radiante crónica del asesinato legalizado de los mártires de Chicago en noviembre de 1887, "Un drama terrible", enviado al periódico bonaerense "La Nación" desde Nueva York, tras la ejecución mediante horca de los cinco anarquistas. Su perspectiva es la de un observador extranjero, un exiliado hispánico, un cubano revolucionario residente en Estados Unidos. Transita por la extrañeza de semejante suceso en la América republicana, ¿no era la Declaración de Independencia el faro que guiaba la próxima independencia cubana?, y tras dibujar un perfil mezquino de los acusados, de sus rivalidades y miserias, se conmueve hasta abrazar la defensa de su causa, como si la crónica nos hiciera testigos del cambio de postura de José Martí hacia los acontecimientos que se desarrollaron en la Revuelta de Haymarket. Todavía me hace temblar el eco de esa voz de barba espesa, y de corazón grave y agriado,
"De la tiniebla que a todos envolvía, cuando del estrado de pino iban bajando los cinco ajusticiados a la fosa, salió una voz que se adivinaba ser de barba espesa, y de corazón grave y agriado: '¡Yo no vengo a acusar ni a ese verdugo a quien llaman alcaide, ni a la nación que ha Estado hoy dando gracias a Dios en sus templos porque han muerto en la horca estos hombres, sino a los trabajadores de Chicago, que han permitido que les asesinen a cinco de sus más nobles amigos!'... La noche, y la mano del defensor sobre aquel hombro inquieto, dispersaron los concurrentes y los hurras: flores, banderas, muertos y afligidos perdíanse en la misma negra sombra: como de olas de mar venía de lejos el ruido de la muchedumbre en vuelta a sus hogares. Y decía el "Arbeiter Zeitung" de la noche, que al entrar en la ciudad recibió el gentío ávido: '¡Hemos perdido una batalla, amigos infelices, pero veremos al fin el mundo ordenado conforme a la justicia: seamos sagaces como las serpientes, e inofensivos como las palomas!'."
(José Martí, "Un drama terrible", 1887)
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