jueves, 10 de enero de 2019

Siri Hustvedt, "La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres" [2016]

Uno de los ensayos que componen "La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres" de Siri Hustvedt se titula "El suicidio y el drama de la autoconciencia". Es un gran texto que se detiene en algunas explicaciones que algunas ciencias, de forma instasfactoria, dan al fenómeno suicida, como la medicina psiquiátrica, que patologiza el suicidio relacionándolo con la enfermedad mental, como si su diagnosis tuviera atemporal exactitud, o el abordaje epigenético, un cientificismo que subyuga la conducta suicida a la (pre)existencia de un gen, como endofenotipos de la impulsividad y la agresividad, atenuando la importancia insoslayable de la experiencia sufriente o la necesaria autoconciencia reflexiva para proyectar la propia muerte: ¿cuál es la lógica torturada que sitúa a la muerte como única salida posible?, ¿qué historia se cuenta a sí misma quien desea precipitarla?, ¿cuál es el otro, real o imaginario, ante el que el suicidio cobra una dimensión comunicativa?. Ya se sabe, las explicaciones de 'por qué me estoy matando' no son uniformes, en la literatura suicida hay tantas cartas repletas de ternura y cariño, como imprecaciones vengativas de diferente sutilidad, además de las que sencillamente expresan agotamiento y hastío. Con una sana y generosa intención preventiva, Siri Hutsvedt postula lo terapéutico inherente a sentarnos delante de alguien que honestamente quiere ayudarnos, ¿cuántos suicidios se han visto frustrados a raíz de una conversación con un amigo comprensivo o un terapeuta?, y cita unas bonitas palabras de un tal John Watkins, que suponen la postura honrada y compasiva en la que intentar mantenerse: 'más de una criatura desdichada, sumida en una ruina irreparable, habría podido prorrogar su vida útil si se le hubiera permitido desahogarse, tranquilizar su conciencia, con un hombre bueno, con experiencia en el mundo, en la diversidad de las tentaciones y los poderes del consuelo'.


"No existe una respuesta simple al suicidio, ni una forma fácil de explicarlo o de evitarlo. Sin embargo, estoy convencida de que siempre 'tiene algo que ver con el otro'. Se produce en una zona entre personas y gira en torno a la profunda necesidad que tiene cada una de ser reconocida. Puede involucrar sentimientos tiernos o brutales o ambos a la vez. Puede ser racional o demencial. Y siempre implica la imaginación, el Yo como otro, el Yo visto como un objeto de amor o de odio, de orgullo o de vergüenza. Sin esta duplicación del Yo, sin autoconciencia reflexiva, no hay nadie a quien matar."

(Siri Hustvedt, "La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres. Ensayos sobre feminismo, arte y ciencia", 2016)

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