jueves, 17 de enero de 2019

Vicky Funari y Sergio De La Torre, "Maquilapolis (city of factories)" [2006]


Las maquiladoras son plantas industriales de ensamblaje situadas en su mayor parte en las ciudades mexicanas fronterizas con EEUU (Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa, Heroica Nogales), país usualmente titular de las empresas que disponen las maquilas, aunque también pueden ser propiedad de transnacionales coreanas o japonesas. El fenómeno se retrotrae a los años sesenta, cuando ambos gobiernos norteamericanos firmaron el tratado que potenciaba su instalación. La maquiladora importa los materiales necesarios para ser ensamblados en sus dependencias, y el producto acabado se destina al país que ha ofrecido dichos materiales; más concreto, Estados Unidos ofrece a las maquiladoras mexicanas los materiales necesarios para ensamblar el producto, y una vez manufacturado, regresa a los comercios estadounidenses para consumo de su población. ¿Qué hace atractiva esta forma de operar? La mano de obra barata, compuesta principalmente por mujeres migrantes provenientes de las regiones del sur de México, y la falta de legalidad ambiental que exija responsabilidad corporativa. Con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte el fenómeno de las maquilas se expandió por la línea fronteriza como una metástasis.

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